240 páginas . 14,96 €
SINOPSIS
La sociedad en la que vive Jonás es la perfecta descripción del mundo perfecto. Todo está bajo control; no hay colores, ni música, no hay guerra, ni posibilidad de elección. Cada persona se ajusta a las Normas de su Comunidad.
Cuando Jonás cumple los 12 años y debe ser asignado a una profesión; es elegido para una función muy especial y única en su comunidad. En su formación descubrirá las verdades que subyacen bajo la frágil perfección de su mundo.
Llevaba ya bastante tiempo esta trilogía en mi wishlist, desde que leí Los juegos del Hambre y las distopías me enamoraron. No llegaba nunca el momento de comprarlo hasta que el día de mi cumpleaños mi marido me dijo que qué quería de regalo y cómo no él sabía la respuesta: un libro. Estuve una hora, sin exagerar nada, paseando entre las estanterías de una librería (cogiendo marcapáginas también) y por cada una de las baldas que miraba quería uno o más de un libro, hasta que bajé a la sección de juvenil y vi los dos primeros libros, solos entre los de Narnia y Harry Potter. Como ya estaba hecha un lio, los cogí y nos fuimos a la caja... ¡por fin eran mios!.He tardado bastante en leerlos, los veía en la estantería y sabiendo que tardaría poco en leerlos los iba dejando hasta que me llevé dos chascos seguidos con mis lecturas de agosto. Necesitaba una lectura segura que me fuera a gustar y tomé el primero de la trilogía. Lo leí en dos días...
El dador de recuerdos es un libro juvenil y como tal está escrito de tal manera que vas pasando páginas sin darte cuenta. Por estar dentro del género juvenil me esperaba un léxico básico, para todos los públicos. Me he encontrado también palabras o usos de verbos y expresiones que considero cultas y que no todo el mundo las tiene como palabras de uso diario: visajes, azarado, ... A medida que iba leyendo las apunté pensando si podrían ser posibles erratas de edición: masajes, azorado,... pero busqué los significados y no, existen. Lo que nos queda por aprender.
El protagonista es un joven llamado Jonás, el adolescente típico que no sabe lo que quiere en su futuro pero se lo confía a la Comunidad.
El dador de recuerdos es un libro juvenil y como tal está escrito de tal manera que vas pasando páginas sin darte cuenta. Por estar dentro del género juvenil me esperaba un léxico básico, para todos los públicos. Me he encontrado también palabras o usos de verbos y expresiones que considero cultas y que no todo el mundo las tiene como palabras de uso diario: visajes, azarado, ... A medida que iba leyendo las apunté pensando si podrían ser posibles erratas de edición: masajes, azorado,... pero busqué los significados y no, existen. Lo que nos queda por aprender.
El protagonista es un joven llamado Jonás, el adolescente típico que no sabe lo que quiere en su futuro pero se lo confía a la Comunidad.
Jonás se echó. Esperaba con ansia la experiencia siguiente. Pero de pronto se le ocurrieron muchísimas preguntas. - ¿Por qué no tenemos nieve, ni trineos, ni montes?-preguntó-. ¿Y cuándo los tuvimos en el pasado? ¿Mis padres tuvieron trineos cuando eran muy jóvenes? ¿Y usted? ... |
Cuando nos adentramos en sus páginas, nos encontramos con una historia sorprendente, adictiva y difícil de dejar a un lado. Quizás muchos la puedan denominar como otra distopía más en la que TODO está controlado, pero para mi no ha sido así. Me ha hecho disfrutar cada un de los momentos entre el protagonista y el Dador. He echado en falta páginas, algo más de líos o enredos y me he quedado con ganas de más. Por lo que considero que le falta al libro no le he dado el 5.
Lo recomiendo a las personas que le gustan las distopías o, si no han leído aún ninguna, que deseen sumergirse en una sociedad futura en la que no todo es lo que parece. Muchos momentos te hacen reflexionar sobre el pasado y más aún sobre el futuro que quizás a nosotros no nos tocará pero si a nuestros descendientes. Un libro distinto para releer.




